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"EL ALTILLO", EJEMPLO DE VALOR

Ubicada en avenida Universidad y Miguel Ángel de Quevedo (Coyoacán, Distrito Federal), la iglesia de San José del Altillo se erige en lo que fuera una hacienda de principios del siglo XIX. Fundada por Misioneros del Espíritu Santo, la iglesia es hoy un moderno templo católico en el que el sentido de comunidad y solidaridad están más presentes que nunca.  

Cada domingo, desde hace 10 meses, se realiza en este templo la traducción de la celebración eucarística para la comunidad de sordos. Mientras el padre habla sobre la palabra de Dios, dos intérpretes traducen lo que dice al lenguaje sordomudo; él mismo se comunica a través de este lenguaje con la comunidad sorda.

En un acto de solidaridad, se abren las puertas de la fe cristiana a todos los fieles, la comunidad entera participa en esta causa: los oyentes que asisten a misa contribuyen a que la interpretación de la misa se lleve a cabo de la mejor manera, siguiendo las instrucciones que el padre da.

El ambiente que se respira es incomparable, cada domingo el templo del Altillo se llena de nobleza, empatía y solidaridad: todos contribuyen a una misma causa. Se escucha el canto del Padre Nuestro, y también se ve. La fe cristina se vive de tal modo en esta iglesia, que casi puede palparse.

En entrevista para yoinfluyo.com, Vanesa Castañeda, coordinadora de este proyecto en El Altillo, e intérprete, nos platica sobre esta empresa que desde hace ya varios años había comenzado, pero que hace apenas unos meses comenzó a consolidarse.

Vanesa comentó que desde hace varios años, junto con el padre Esteban (el párroco de la iglesia), se hicieron intentos por invitar a jóvenes a que asistieran a la interpretación de misa, sin embargo “no pegó mucho, porque como siempre, los adolescentes suelen ser un poquito menos constantes y menos comprometidos con este tipo de cosas”, afirmó.

El proyecto quedó suspendido hasta que comenzó de nuevo la planeación: la creación de un grupo dirigido a personas con problemas de disminución de audición, y que además resultara atractivo. Se invitó a personas adultas a formar parte del proyecto, que ha empezado un proyecto de evangelización todos los martes. “Se les está dando una formación en toda la cuestión del Evangelio, la Biblia y también del significado de las cosas más relevantes de nuestra fe”, explicó Vanesa.

El objetivo de este proyecto, en palabras de la intérprete, es “que los sordos tengan la misma oportunidad de experimentar a un Dios vivo, como los oyentes que estamos invitados también”.

A casi un año de la existencia en forma de esta empresa, ella afirma que aún existen muchos retos por enfrentar, que la comunidad crezca es uno de ellos, pues se necesitan más intérpretes que pudieran colaborar. Además, como proyecto futuro se espera que incluso pueda darse el catecismo para los niños en lenguaje sordomudo, de tal manera que la pastoral capte a personas de todas las edades. Un reto también es que en el futuro, quienes ahora asisten a las evangelizaciones, puedan ser los formadores de los niños y jóvenes cuya llegada se espera.

La solidaridad no puede sentirse más presente, Vanesa explica que lo que la mueve a estar inmersa en el proyecto es “la experiencia que yo he tenido de sentirme amada profundamente por Dios, y la necesidad de que otros sientan y experimenten lo mismo, y en particular a los sordos, que a ellos llegue el mismo mensaje al que estamos invitados todos”.

Para poder realizar su labor, Vanesa debe enfrentar ciertas dificultades, como la de tener cada vez más mayor capacitación en lenguaje de señas, contar habilidades para interpretar y que las ideas queden totalmente claras, encontrar cuáles son las señas más adecuadas para transmitir el mensaje; además de la formación personal en la fe, algo que ve como un reto constante, pues no sólo implica conocimientos, sino también experiencia y aspectos de teología.

“La experiencia que nos está dejando a todos, además de experimentar a un Dios más cercano, es la experiencia de trabajar en comunidad: sordos, oyentes, sacerdotes y laicos”, concluye, esperando que este proyecto que pretende ser cada vez más grande, se quede, independientemente de quien esté apoyándolo.

Es así como se vive la solidaridad en esta iglesia ubicada en Coyoacán. El proyecto que aquí se lleva a cabo es muestra de la labor internacional y nacional por difundir la devoción Cristiana Católica entre la comunidad de sordos. Así, el Comité Promotor Nacional de la Pastoral de Sordos realiza su labor a la par.

En la Ciudad de México existen otras iglesias en las que el proyecto ya está presente, tales como la iglesia de San Hipólito y la Sabatina; y otros proyectos están en vista en la Colonia del Valle y en Santa Mónica. El proyecto está abierto para todo aquél que desee participar, el padre Esteban invita a que quienes deseen hacerlo como formadores sean católicos, y afirma que son bienvenidas todas las personas que quieran recibirlas.

Marcela Méndez (2010)."El Altillo", Ejemplo de Valor . Obtenido el 31 de agosto de 2010 de http://www.yoinfluyo.com